El turismo enogastronómico se fundamenta en las percepciones de los visitantes respecto a muchas variables más allá del producto físico: el paisaje, el entorno construido, las vivencias emocionales, las interacciones humanas. A menudo quién regenta un negocio en el mundo de la enogastronomía, ya sea una bodega o un restaurante, no es del todo consciente del enorme potencial turístico que tiene entre sus manos. En esta sesión examinaremos, inspirándonos en casos de éxito, diversos enfoques y adaptaciones para que una bodega o un restaurante transformen sus productos en experiencias turísticas, ampliando su estrategia de comunicación al nuevo público objetivo.